Número 8, marzo 2017



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Número 7, enero 2017


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Antonio Canales, un trianero en Triana


Anoche, a la vera del río, en plena calle Castilla, respirando la brisa que llegaba del Guadalquivir, nutriéndose de la savia de su Triana, Antonio Canales, una vez más, dio lo mejor de sí mismo. Sin duda, Canales ha tenido noches espectaculares en infinidad de escenarios de todo el mundo, pero no sé si se habrá sentido tan a gusto como se le veía en el tablao “Orillas de Triana”. Primero por bulerías, en una ingeniosa presentación de todo su grupo, y después en una escalofriante seguiriya, derramó todo el arte que lleva dentro.





Bailó en plan maestro, con un baile sentido, limpio y sobrio, hecho con genio, punteando con golpes secos el taconeo acompasado de los pies, llevándose las manos al corazón y quejándose. Así se baila por seguiriyas.





Tuvo un atrás entregado, ansioso por disfrutar con el maestro de la magia de Triana. Dos voces y dos estilos diferentes, pero a cual más bella y más sincera: Edu Hidalgo y Juan Murube. Una guitarra que hizo filigranas: Gori Mazo. Y una percusión que llevó en volandas al bailaor: Roberto Jaén.



Con el bailaor trianero compartió cartel una joven realidad del baile moderno, Ángel Fariña. Fue la réplica de hoy al baile de ayer. Bailó por soleá a base de sentimiento e imaginación y con esa técnica depurada que lucen los bailaores actuales.



Canales trajo el aroma del baile antiguo y Fariña la riqueza formal del flamenco contemporáneo. Los dos vivieron el embrujo del barrio de los mejores alfareros del mundo. No se podía pedir más.
                                                                                                                                     José Luis Navarro


















Número 6, diciembre 2016



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Compañerismo, respeto y arte


Álvaro Ortiz "El Sarabia"
Anoche dio comienzo el Circuito Peñas de Guardia de la Federación de Sevilla de Entidades Flamencas en la Tertulia Calixto Sánchez. Lo hizo con un magnífico cartel y unas actuaciones que inundaron de buen cante, buen toque y buen baile el salón de actos del Instituto Martínez Montañés. Los artistas disfrutaron y el público disfrutó. Entre todos convirtieron el recital en una noche memorable de flamenco.


Álvaro Ortiz “El Sarabia”, reciente ganador del XIII Concurso de la Federación de Peñas de Sevilla, demostró con creces el porqué de ese premio. Salió vestido a la antigua usanza y derrochó elegancia en cada movimiento. Bailó en hombre, luciendo pies, pero sin limitarse, como hoy es desgraciadamente habitual, a un martilleo inmisericorde contra las tablas. Combinó un zapateado justo, preciso y limpio con unas manos airosas y unos pitos varoniles. Hizo soleá y alegrías, poniéndole al baile variedad, imaginación y personalidad.


Juan Reina y Edu Hidalgo con la guitarra de Antonio Gámez lo llevaron en volandas. Juan, un auténtico maestro en el acompañamiento al baile, saboreó el cante y le sacó a cada tercio toda la belleza musical que encerraba. Edu puso en el cante corazón, sabiduría y buen hacer y se dejó el alma en cada quejío. Antonio Gámez hizo el toque que en cada momento pedía el cante y el baile, con continuos detalles de inspiración y creatividad musical. La farruca que interpretó en solitario fue una verdadera preciosidad.
El Sarabia, Gámez, Reina e Hidalgo dieron además toda una lección de compenetración y compañerismo. Gámez y Reina ejercieron la maestría de quienes llevan muchos años en esto del flamenco y siempre han procurado allanar el camino a los jóvenes. Álvaro y Edu dieron repetidas muestras de ese respeto a los mayores que tan a las claras habla de las gentes de bien y que los que llevan la grandeza dentro de sí no le regatean nada a los que siempre les podrán enseñar algo.
                                                                                                                                José Luis Navarro

 

El Murciano, Trinidad Huerta, Arcas y Parga


Alfredo Mesa. Guitarra Preflamenca. Córdoba, 2016.

En cuestiones musicales los españoles —y no digamos los andaluces— somos un pueblo muy sui géneris. Tenemos un patrimonio que para sí quisieran otros países y no le prestamos la más mínima atención. Parece que interpretar una partitura ajena fuese poco más o menos que impropio de un artista. Y no digamos en el campo específico del flamenco. Aquí estas actitudes rayan en la más pura insensatez. Apenas un guitarrista ha aprendido tres o cuatro falsetas y ya quiere “componer”. ¿Se imaginan a un crítico musical censurando a un violinista por tocar una pieza de Paganini? Pues yo he oído en el jurado de un reputado concurso censurar a un guitarrista por interpretar —magníficamente, por cierto— un toque de El Niño Ricardo. Y para mayor inri las bases del concurso no hacían distinción entre “composición” e “interpretación”. Desde luego, todo lo contrario de lo que ocurre con el cante, donde todavía quedan decenas de peñistas ortodoxos que condenan cualquier cambio en los patrones tradicionales.


Viene todo esto a cuenta de la publicación de Guitarra Preflamenca, la ópera prima de Alfredo Mesa*. Un disco que recupera y da nueva vida a unas páginas musicales que pusieron los cimientos de lo que después sería la guitarra flamenca de concierto. Un disco que por fin hace justicia a unos músicos y a una música hoy prácticamente olvidados.
Gracias a este gozoso empeño podemos escuchar la famosa Rondeña-malagueña del granadino Francisco Rodríguez Murciano (1795-1848), ese delicioso “Jaleo de Cádiz” del oriolano Trinidad Huerta (1800-1875), la famosa Soleá del almeriense Julián Arcas (1832-1882) y sus casi desconocidos “Jaleo por punto de fandango” y los airosos “Juquetes de la Rosa”, así como la amplia y magnífica selección e interpretación que hace de la obra del ferrolano afincado en Málaga Juan Parga (1843-1899): “Seguidillas gitanas”, “Guajira” —una auténtica joya—, el “Polo Gitano”, los “Panaderos” y la “Petenera”.
Guitarra Preflamenca es un disco que conjuga erudición, una técnica depurada, sensibilidad, buen gusto en la selección de los temas y, por supuesto, arte a raudales. Un disco con el que, como el mismo Alfredo Mesa dice, rinde “homenaje a aquellos primeros músicos que germinaron la guitarra flamenca”. Un verdadero regalo tanto para el aficionado como para el estudioso de la guitarra española y flamenca.
                                                                                                                                           José Luis Navarro


* Alfredo Mesa (Maracena, Granada, 1981) es Licenciado en Guitarra Flamenca por Conservatorio Superior “Rafael Orozco” de Córdoba y actualmente profesor en Conservatorio Profesional "Músico Ziryab", también de Córdoba.

Número 5. Noviembre 2016


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